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Cuarentena II

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Cuarentena II Llueve sobre los árboles de enfrente sobre el juncal de esta orilla. Altísima cortina acuosa, el aire cae hasta la piel, el río traga el agua y viaja en la tarde de abril. Cómo decir extraña con el acople de una tormenta. Llueve sobre los pensamientos sobre las telas impúdicas donde horada la rendición. Tiempo sin cuerda. Cuerpos somos. Habla, desolación en el silencio de la tarde. Dile que la esperas con el aliento empapado y prohibido. Nubarrones de cielo pasa y queda, sopla esta nostalgia resopla   sobre los pájaros. Refugiado otoño en el ceibo. Camino sobre el río, las maderas del muelle, pequeña metáfora en suspenso.

Cimbra

la cita es el paisaje. una busca   y enumera cielo, río, junco, árbol pez, poema la isla el corazón de la isla pero pasa el río viene el tiempo rodando en el viento sobre la superficie del agua mueve los juncos canta en el árbol vuela en el pájaro el cielo, un horizonte invisible ¿qué es, entonces, lo que veo?

Cuando suben las aguas

I Llueve sobre el río. Las gotas transparentes caen, entran por la superficie y en el frotar de las aguas, el aire se espesa, algo se diluye. Así, ella repiquetea y el río se come la lluvia. Bulle la selva en el amoroso festín de juntar lo alto con lo bajo. Cuando incide el viento del sur, empuja el mar: ¿es el océano que avanza o el río que lo resiste acumulándose en su muralla? Será defensa o pasión (no se sabe), pero el río, animal marrón, se monta entero sobre las islas. Cuando calma, mansamente, se repliega, se escurre por los surcos. Bajo el nuevo cielo, el río apacible y la isla empapada vuelven a rozarse por los bordes, incesantemente, tierra y agua. II ¿cuánto tiempo guarda la isla el agua? ¿cuánto retiene el río la lluvia? cuando suben las aguas ¿a qué lugar del cielo? ¿cuándo se vuelve lluvia el río? III Era la tranquilidad de la siesta y una garza blanca se posó detrás la casa. Con pasos medidos y mirada aguda recorrió el terreno inundado. ...

Otoño en el río Luján

otoño en el río Luján la tarde tiene bordes imprecisos sigue el viento frío del sur las nubes bajas ocultan el camino del sol hacia el poniente no hay matices en la luz de las horas el tiempo avanza y sobre el río caen despacio las hojas silabeantes láminas de papel doradas, rojas livianas se hamacan en el aire antes de continuar su viaje en la superficie de un cauce que llega hasta el mar barcos misteriosos pienso observando el pase de las hojas desde esta orilla donde el cielo el río y los robles hablan entre ellos en un lenguaje que apenas veo

Cuarentena

Cuarentena aferrado al cauce barroso el juncal crece fluye en el verde la sabia creación del río en las orillas acaricia lo alto y lo profundo en este paréntesis entre el cuerpo y las historias entre los ancestros y el paisaje habita esta quietud del tiempo un sentido resguardado en la mansa superficie del río que va y viene desde el mar hasta un destino presente del cielo contemplo ahora la garza y hay belleza en la danza entre ella y lo que vive

La casa del árbol

A mi me vino perfecto esto de estar encerrada porque todos los días escribo. Primero empezó como una ilusión, después apareció el campeonato y ahora sigo por acá. La casa del árbol es este nuevo espacio sin más objetivo que publicar lo que vive. Un lugar donde estar y crear. Tan simple como una nena que juega a cocinar con cacharros de hojas y cacerolas de cortezas y no necesita nada más. Por ahora, es así. Y quien guste un poco de sopa, en esta ramita le convidamos.